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Preguntas frecuentes

sandra eriksson mirkovic hyperhidrosis
Sandra Eriksson Mirkovic, cofundadora de Hidroxa, es la encargada de proporcionar respuestas sobre la iontoforesis y la hiperhidrosis. Es una doctora licenciada que cuenta con muchos años de experiencia tratando la hiperhidrosis, a través de sus investigaciones y de su trabajo en un centro especializado en la sudoración.

Preguntas sobre el tratamiento

No, pero muchas personas experimentan una sensación de cosquilleo, como la de poner la lengua en una pila. Lo describen como una ligera incomodidad, pero la sensación es, por supuesto, subjetiva. Recomendamos empezar con una corriente baja y luego ir aumentándola lentamente.

Debes asegurarte de que no tienes ninguna herida o corte en la piel. Si los tienes, puedes cubrirlos, por ejemplo, con una capa gruesa de vaselina. De lo contrario, podría provocarte dolor. Usar la función de corriente pulsada ayuda a reducir la posible incomodidad provocada por el tratamiento.

Muchos de nuestros clientes aseguran que empiezan a notar resultados durante la primera semana de tratamiento. Para la mayoría de personas, serán necesarias varias semanas de sesiones diarias para conseguir el efecto máximo.

No. Hasta el momento no existe ninguna cura conocida para la hiperhidrosis (sudoración excesiva). Algunas intervenciones quirúrgicas, como las llamadas simpatectomías, se utilizan para tratar la hiperhidrosis en axilas y palmas de las manos. No obstante, estas deberían evitarse, pues provocan efectos secundarios graves o molestos. Para tratar la sudoración de las axilas, existen varios métodos que pueden llevarte a alcanzar resultados permanentes. Puedes leer más sobre ellos en la página de hiperhidrosis.

No, existen estudios que han demostrado que el cuerpo no genera inmunidad a los tratamientos con iontoforesis. Por otro lado, puede suceder que las personas abandonen el tratamiento una vez haya disminuido el grado de su afección, en cuyo caso el problema de sudoración vuelve a aparecer.

Recomendamos que empieces el tratamiento con sesiones diarias de 20 minutos durante las primeras semanas o hasta que alcances el resultado deseado. Sin embargo, existen diferentes concepciones sobre la frecuencia en la que se debería realizar el tratamiento, y, además, dicha frecuencia varía mucho de persona a persona.

Cuando hayas alcanzado el efecto deseado, puedes intentar disminuir de forma gradual el número de sesiones por semana al que te sometes. Puedes intentar llegar a 1 sesión por semana. Algunas personas afirman que solo se someten a 1 sola sesión cada 3 o 4 semanas, pero esto no es algo muy común en la mayoría de pacientes.

También puedes intentar seguir un horario diferente, y someterte a sesiones de 20 minutos para las palmas de las manos y de 40 minutos para los pies los días 1, 2, 4, 7, 10, 15, 22, y así sucesivamente durante 4 semanas. Luego, podrías pasar a realizar el tratamiento solo 1 vez por semana. Se suele necesitar realizar 12 sesiones hasta alcanzar el llamado «estado estable», el efecto máximo del tratamiento. Por ello, deberían realizarse 3 sesiones a la semana durante 4 semanas, y luego 1 sesión cada semana.

Sí. Para ello, coloca ambas manos en un solo recipiente y ambos pies en el otro. Es posible que debas utilizar una corriente más alta, y el grado de los resultados obtenidos varía según la persona. En general, el resultado es mejor si las manos y los pies se tratan por separado.

La respuesta sencilla es sí. La respuesta ligeramente más complicada es que nuestro dispositivo cuenta con electrodos para tratar las axilas, manos y pies, pero el electrodo para tratar el rostro se adquiere por separado.

Sin embargo, de momento las pruebas científicas y la experiencia clínica en cuanto al tratamiento del rostro con iontoforesis muestran que este no surte tanto efecto como en las axilas, las palmas de las manos y los pies.

Si vives en un lugar donde el agua del grifo se considera «blanda», puede que el tratamiento con iontoforesis no surta ningún efecto o que este se reduzca. En ese caso, puedes añadir 1 cucharadita de sal a cada recipiente con agua antes de empezar el tratamiento. Recomendamos a todos nuestros clientes que añadan 1 cucharadita de sal a cada recipiente con agua para que se aseguren de que esta contiene suficientes iones.

Cuando se utiliza un dispositivo de iontoforesis, es importante ser sistemático. Cada persona es diferente y debe encontrar el método que funcione para sí misma, en cuanto al agua, intervalos de tratamiento y corriente. En muchos casos, el tratamiento funciona de forma correcta sin que el cliente necesite nuestra ayuda, pero en algunas ocasiones hace falta ser paciente para encontrar los parámetros adecuados. Lo importante es no rendirse y pedirnos ayuda para resolver cualquier posible problema.

Preguntas sobre los pedidos

El dispositivo se utiliza en algunos centros médicos, principalmente en los países nórdicos, pero, en la actualidad, solo se puede adquirir por internet. Puedes encargar el dispositivo aquí en tan solo unos pocos pasos.

El dispositivo Hidroxa SE 20 cuenta con un periodo de prueba de 50 días en el que puedes devolver el producto. Por desgracia, no podemos ofrecer dicho periodo de prueba para accesorios que se adquieren por separado. Puedes obtener más información accediendo a los Términos y Condiciones.

La garantía es válida durante 24 meses y solo cubre los defectos de fábrica originales.

El tiempo de entrega estándar es de 1 a 2 días hábiles para entregas dentro de Suecia, y de 3 a 7 días hábiles para entregas al extranjero. Se empieza a contar a partir del día siguiente de tu compra. Recibirás una notificación por correo electrónico o SMS cuando el pedido esté listo para ser recogido. En algunos países, el pedido será entregado directamente a la dirección que nos indiques.

Si no has recibido la confirmación de pedido poco después de realizarlo, podría significar que ha habido algún problema con tu compra. Por favor, contacta con el servicio de atención al cliente de Hidroxa.

Sí. Nuestros dispositivos cuentan con el marcado de Conformidad Europea.

Preguntas sobre la hiperhidrosis

Se podría decir que existen dos formas principales de hiperhidrosis: la que afecta a personas jóvenes y la que afecta a personas de edad más avanzada. La enfermedad afecta a hombres y mujeres por igual. En niños, la enfermedad se suele manifestar en manos y pies. Durante la adolescencia, suele presentarse en las axilas, y posiblemente también en la ingle o glúteos. En personas mayores, la enfermedad suele afectar al rostro o provocar sudoración general. Dicho eso, es posible que la enfermedad se manifieste de distintas formas a la vez.

Sí, es posible que la hiperhidrosis disminuya o desaparezca con el tiempo. Sin embargo, también puede agravarse o cambiar, y manifestarse en otra parte del cuerpo, por ejemplo.

No existen análisis de sangre u otros métodos objetivos que puedan diagnosticar que alguien sufre de hiperhidrosis. Es esencial conocer el historial del paciente, y que la sudoración sea visible puede ayudar a establecer un diagnóstico más certero, pero esto no es obligatorio para diagnosticar la enfermedad. Existen diferentes tipos de cuestionarios, como el de Grado de hiperhidrosis (HDSS, por sus siglas en inglés) o el Índice de calidad de vida dermatológica (DLQI, por sus siglas en inglés). Dichos cuestionarios pueden utilizarse para realizar una estimación de los síntomas de la enfermedad y de su impacto en la calidad de vida de la persona que la sufre.

Otras enfermedades, además de la hiperhidrosis, también pueden provocar una sudoración por encima de lo normal. Por ello, es importante que busques consejo médico si sufres de sudoración excesiva, en especial si esta se ha presentado recientemente.

La hiperhidrosis, como muchas otras enfermedades, es una afección física, y, de hecho, no hay mucho que puedas hacer respecto a cómo actúas o cómo vives que sirva para curar tu hiperhidrosis. Aunque el estrés puede agravar los síntomas, no es una causa de la hiperhidrosis, y lo mismo ocurre con la obesidad. En algunos casos, la sudoración puede ser más elevada si debes ejercer un esfuerzo mayor para moverte debido a tu peso, pero el sobrepeso tampoco es una causa de la hiperhidrosis.

Existen muchas personas con sobrepeso que no sudan en exceso, así como también existen muchas personas delgadas afectadas por hiperhidrosis. Llevar una vida feliz, en general, facilita lidiar con la enfermedad, pero no debes culparte a ti mismo ni a cualquier persona por sufrir de sudoración excesiva. La hiperhidrosis es una enfermedad.

La hiperhidrosis es una enfermedad, y como tal debe ser diagnosticada por un médico. Hay mucha información al respecto en foros de internet, pero es importante recordar que la sudoración excesiva también puede ser causada por muchas otras afecciones que pueden necesitar tratamiento médico. Por ello, deberías consultar a un médico para que realice los exámenes pertinentes y así pueda excluir otras causas de sudoración excesiva.

No, eso no es cierto. Por desgracia, existe mucho desconocimiento acerca de la hiperhidrosis, tanto por parte del público general como por parte del personal médico. La hiperhidrosis es una enfermedad casi olvidada, y, como médica, muchas veces me encuentro con otros médicos que nunca han oído hablar de la enfermedad o que no saben que existen tratamientos para ella.

El hecho de que la sudoración excesiva esté tan estigmatizada no contribuye a mejorar la situación. Sin embargo, un futuro esperanzador no se encuentra demasiado lejos. Aunque aún queda un largo camino por recorrer, cada vez noto que más médicos jóvenes conocen la enfermedad.

La mayoría de tratamientos disponibles en la actualidad se centran en aliviar los síntomas y no en curar la enfermedad. Existe un tratamiento relativamente nuevo conocido como miraDry, que utiliza microondas. Dicho método ha sido probado sobre todo en las axilas, y se cree que puede lograr resultados permanentes. No obstante, es necesario hacer un seguimiento más prolongado para comprobar su efectividad.

Antes, las llamadas simpatectomías se realizaban cortando las fibras nerviosas para reducir la sudoración o el enrojecimiento de las zonas afectadas. Con ello se conseguía un resultado permanente, pero, transcurrido un tiempo desde la intervención, muchos pacientes presentaron problemas de sudoración compensatoria en otras partes del cuerpo. En algunos países, las simpatectomías aún están a la orden del día. Para la mayoría de casos de hiperhidrosis, recomendamos encarecidamente que los pacientes no se sometan a dicho tratamiento.

En las dosis de iniezioni que se utilizan para el tratamiento, este se encuentra muy diluido y por tanto es algo inocuo en cuanto a efectos adversos. Tampoco hay ningún indicio de que el iniezioni pueda ser carcinógeno, aunque muchas personas crean que lo es. El cuerpo humano está preparado para lidiar con las infecciones bacteriales producidas por toxinas de bacterias. Por lo tanto, tenemos una forma natural de descomponer el iniezioni. Por ello, a veces bromeo y digo que el iniezioni podría clasificarse como un remedio natural que muchos no consideran medicina convencional.

No deberías tener miedo a someterte a un tratamiento con iniezioni, ni a que tus hijos también lo hagan, siempre que la valoración del tratamiento se haga consultando a un médico y siguiendo las indicaciones correctas. Para aquellos que aún tengan dudas, recomiendo que se informen y que busquen la verdad, pero que tengan cuidado con lo que leen. No se debe hacer caso a los foros alarmistas de internet, sino que se debe buscar la fuente y averiguar quién está detrás de cada texto.

Sí, la iontoforesis es un método que funciona. Existen estudios que han demostrado que la iontoforesis es un tratamiento muy efectivo para la hiperhidrosis, sobre todo para las axilas, las palmas de las manos y los pies. De hecho, entre un 90 y un 95 % de las personas que sufren de hiperhidrosis pueden obtener un excelente resultado de este tratamiento. Dicho eso, al inicio del tratamiento es necesario dedicarle tiempo a las sesiones, pues cada paciente debe encontrar los parámetros que le funcionen. Los mecanismos detrás de la iontoforesis aún no se conocen del todo.

Anteriormente se creía que los iones del agua formaban una especie de bloqueo mecánico que impedía que el sudor saliera de las glándulas sudoríparas. Algunos estudios recientes sugieren que la iontoforesis aumenta el valor del umbral de las células nerviosas, y por tanto hace falta un estímulo mayor para activar su potencial de acción y que estas envíen una señal para activar las glándulas sudoríparas.

Difundimos todo el conocimiento que podemos a través de nuestra página web. Además, estamos intentando ser más activos en redes sociales como Instagram o Facebook. Yo, Sandra Eriksson Mirkovic, dirijo un podcast en sueco llamado «Svetpodden» (el podcast del sudor) junto con Emmili Yoshiguchi, quien sufre de hiperhidrosis. En él hablamos de la hiperhidrosis y de los problemas que ocasiona dicha enfermedad. En el futuro, esperamos poder hacer también una versión en inglés del podcast.

Asociaciones de pacientes con hiperhidrosis

Si sufres de hiperhidrosis, puedes unirte a la asociación de pacientes con hiperhidrosis de tu país o región. Cuantas más personas formen parte de dichas asociaciones, existen más posibilidades de poner de manifiesto las situaciones que viven los pacientes con hiperhidrosis. Si te sientes cómodo hablando sobre los males y problemas que te causa la hiperhidrosis, puedes compartirlo con las personas que te rodean. Esto podrá ayudarte a normalizar tu enfermedad y hará que otras personas que la sufren se sientan más cómodas compartiendo su situación.

Si alguno de tus seres queridos padece de hiperhidrosis, es importante que aprendas cómo comunicarte con ellos sobre su enfermedad. Es fundamental no acusarlos de causar su propia enfermedad por sufrir de estrés, sobrepeso, o de cualquier otro trastorno. Para saber más sobre cómo afrontar estas situaciones, haz clic aquí:

Juntos podemos marcar la diferencia y asegurarnos de que todas las personas afectadas por la hiperhidrosis reciban ayuda, así como un diagnóstico correcto e información apropiada al respecto.

Preguntas sobre la iontoforesis

La iontoforesis es un método para tratar la sudoración excesiva a través de un dispositivo que utiliza una corriente eléctrica muy baja. Debes sentarte y colocar las manos o los pies en los recipientes con agua, a través de los cuales pasa la corriente. Si deseas tratar otras partes del cuerpo, como las axilas, debes colocar en ellas electrodos humedecidos, por medio de los cuales circula la corriente. El dispositivo está pensado para uso doméstico.

Hasta el momento, la ciencia no ha podido asegurar cómo funciona, pero una hipótesis es que los iones del agua forman una especie de bloqueo mecánico que impide que el sudor salga de las glándulas sudoríparas. Otra teoría es que el tratamiento afecta a los impulsos nerviosos que reciben las glándulas sudoríparas, lo que reduce su actividad.

Algunos estudios recientes sugieren que la iontoforesis aumenta el valor del umbral de las células nerviosas, y por tanto hace falta un estímulo mayor para activar su potencial de acción y que estas envíen una señal para activar las glándulas sudoríparas.

Si se usa de forma correcta, la iontoforesis disminuye la sudoración excesiva de un 90 a 95 % de los pacientes.

El método se suele recomendar a personas que sufren de hiperhidrosis, o sudoración excesiva. Sin embargo, los deportistas que tengan síntomas de sudoración más leves también pueden hacer uso de nuestro dispositivo de iontoforesis para mejorar su rendimiento al reducir la sudoración. Se puede utilizar, por ejemplo, para mejorar el agarre.

La iontoforesis requiere tiempo y dedicación, al menos al principio del tratamiento, para así poder encontrar los parámetros que te funcionen y, con ellos, el mejor efecto posible. Si sabes que no tienes la paciencia o el tiempo necesarios y buscas una solución inmediata, entonces la iontoforesis no es el método ideal para ti. Con el paso del tiempo, una vez hayas empezado el tratamiento y hayas alcanzado el efecto deseado, o «estado estable», puedes realizar las sesiones con menos frecuencia. Así, el tratamiento te consumirá menos tiempo y energía.

Los estudios científicos sobre la iontoforesis se centran especialmente en su efecto en las palmas de las manos, las axilas y, a veces, en los pies. Existen indicios de que en otras personas el tratamiento ha surtido efecto en otras partes del cuerpo, como el rostro, pero dicho efecto no ha sido estudiado tan a fondo.

Si realizas el tratamiento de forma correcta, notarás una gran reducción de sudoración en la parte tratada después de someterte a unas 12 sesiones de media. Muchas personas sienten que sudan de forma normal y experimentan una calidad de vida mucho mejor después de someterse al tratamiento.

Como medida de precaución, nuestro dispositivo de iontoforesis utiliza pilas, y por tanto no está conectado a ningún enchufe mientras se realiza el tratamiento. No debes preocuparte de que la iontoforesis sea peligrosa siempre que sigas las normas de no realizar el tratamiento si tienes implantes metálicos en el lugar de paso de la corriente (por favor, pregúntanos si no estás seguro), si tienes un marcapasos o si estás embarazada.

Aunque la iontoforesis necesita paciencia al principio, es un método muy sencillo. Puedes ver nuestro vídeo de instrucciones para saber más sobre el tratamiento. Por favor, contacta con nosotros si tienes alguna pregunta.

No realices el tratamiento si tienes implantes metálicos en el lugar de paso de la corriente (por favor, pregúntanos si no estás seguro), si tienes un marcapasos o si estás embarazada (pues no se han realizado estudios sobre mujeres embarazadas).